Cinco compositoras escriben para percusiones en nuevo CD

Es un positivo signo de los tiempos el que la agenda de la música de tradición escrita en todo el mundo esté pensando en otorgar mayores espacios a figuras creadoras que fueron postergadas, ya sea por origen étnico, geográfico, o de género.

Ha sido un regenerador enfoque para la música, que ha traído diversidad a las programaciones que están anunciando teatros, conjuntos y orquestas, lo que también se ha traspasado al ámbito discográfico. Así, abunda hoy el rescate de autores del pasado, y se están resaltando a las voces emergentes.

Chile no piensa quedarse atrás, y el más reciente proyecto del Grupo de Percusión Valparaíso apunta en esa dirección. El conjunto porteño encargó obras a cinco compositoras chilenas para plasmarlas en un disco, recientemente publicado por el Sello Modular.

“Hay un tema de reivindicación, absolutamente”, relató a ADN el director artístico de la agrupación, Nicolás Moreno. “Con toda la fuerza del movimiento feminista, nosotros como artistas hemos tenido que reflexionar, y se me cayó la teja de que no habíamos tocado nunca compositoras”, precisó el músico.

Según Moreno, la curatoría del álbum tomó forma en base a lo generacional: “Decidimos trabajar con compositoras que rodearan los 30 años, y que estuvieran así más involucradas directamente con los movimientos sociales que se han producido en estos últimos años”.

Y añadió: “Es la mirada de compositoras jóvenes, pero desde distintos lugares del planeta”. Se refiere a que no todas viven en el país. Más aún, se trata de sensibilidades artísticas provenientes de diferentes backgrounds musicales.

Marcela Mahaluf, por ejemplo, viene del mundo de la música popular, y hace arreglos para big-band”, comentó Moreno. Esta compositora vive en Puerto Varas, y su obra, titulada ‘Alzheimer’, utiliza instrumentos de placas, como la marimba, por lo que ofrece un enfoque muy melódico.

Roberta Lazo, en tanto, vive en Austria, y es también artista visual, faceta que puede apreciarse en su cuenta de Instagram (@roberta_lazo_valenzuela). El percusionista comentó que “en su obra ‘Cuchuflí Barquillo’, los músicos tenemos que pregonar, tal como los pregones callejeros”.

La actividad extramusical es también común a Sofía Vaisman, quien también escribe poesía, y vive en un bote en Inglaterra. “Para mí, ella fue todo un descubrimiento”, sentenció Moreno, añadiendo que “su obra (‘If all has to stop’) utiliza una gran cantidad de instrumentos, destacando los vibráfonos con arco”.

Desde Europa también colaboró en el disco Tamara Miller, quien radicada en Alemania, ya se ha perfilado como una voz importante de la nueva composición chilena, habiendo aparecido su nombre en festivales de música contemporánea. Acorde a Moreno, “su obra ‘Lophorin(o)’ es la más difícil del disco por su complejidad rítmica”.

Y como no iba a estar representada la propia ciudad de Valparaíso. Camila Leal, fue formada como violoncellista y sus obras se han tocado además en Argentina. En palabras de Moreno: “Con ella trabajamos directamente, lo que resultó en un trabajo hermanado y una obra (‘Deja que brille’) muy bien escrita, compleja y rápida, donde marimba y vibráfono son protagonistas”.

Para no ser menos en cuanto al espíritu femenino que conduce esta producción, la masterización estuvo a cargo de Loreta Nass, ingeniera en sonido de amplia experiencia y reconocimiento en el país, y las notas al librillo fueron escritos por la musicóloga Laura Jordán.

El disco se puede adquirir digitalmente a través de Bandcamp, y físico contactando al Sello Modular.